La suerte de los monstruos

Llegó Lucía con sus historias de los 15 años y unas ganas tremendas de probar todos los juegos de la colección. Quedó pendiente una partida al Mansiones de la Locurapero lo cierto es que estos cinco días dieron de sí. Fuimos a la playa con el Coloretto, pasamos las tardes con el Carcassone, y por las noches jugábamos las dos con M. al Dixit, al Fauna o al King of Tokio.

M. no jugó tanto como nosotras, pero la suerte estuvo de su lado (la suerte suele estar del lado de los valientes) cuando hizo su tirada final en el juego de Richard Garfield. Lo bueno de King of Tokio es que es prácticamente igual de divertido con dos que con más jugadores (aunque no se puedan utilizar todas las cartas), lo malo es que –y aún no entiendo por qué– hay gente a la que no le divierte demasiado. Supongo que es un juego que hay que tomárselo un poco a broma, hacer el bestia y no sorprenderte de que los demás también lo hagan. No es un juego tranquilo a pesar de ser un juego fácil.

Yo intenté mantenerme en Tokio a cualquier precio y el precio fue la vida, aunque también puedo admitir que estaba demasiado cansada para pelearme como dios manda. Lucía iba ganando holgadamente y M. sólo tenía una carta que podía salvarle, una gran apuesta, una locura, un todo o nada. Necesitaba sacar un dado de cada tipo para ganar: 1, 2, 3, garra, vida, energía. Tiró los dados una vez y sólo le faltaba el 2 para completar su hazaña. Me miró, me pregunto ¿Estás conmigo? , yo le respondí Estoy contigo, Lucía nos miró a ambos sin entenderlo demasiado bien y el dado rodó de su mano con el 2 hacia arriba. La suerte, pensé, es de los valientes, pero también de los que no se lo toman demasiado en serio, de los que están dispuestos a creer en milagros, de los que no tienen nada que perder y de los monstruos. Giga Blue machacó a sus oponentes, Lucía dejó caer los brazos en un gesto más de incredulidad que de fastidio y todos nos regocijamos con la victoria del monstruo azul porque, en realidad, a todos nos gustan los finales inesperados.

Lo que no me termina de gustar del Carcassone o del Ticket to Ride es que ganas o pierdes cuando el juego ya se ha terminado. Sí que vas acumulando puntos mientras juegas, es cierto, pero en realidad todo se decide en el recuento final, lo mismo que cuando una película te cuenta demasiadas cosas en el epílogo, una vez que la verdadera acción ha terminado. Puede que El Rey de Tokio sea un juego cruel, un juego en el que cuando te matan no te queda más remedio que quedarte mirano o irte de la mesa, pero es un juego épico, donde son posibles los finales memorables y los héroes.

 

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3 pensamientos en “La suerte de los monstruos

  1. Stephane dice:

    jajajaj Excelente entrada !!! No conocía este blog. Muy original, me gusta !!!

  2. maquiavela dice:

    Muchas gracias, Stephane, me encantan vuestros vídeos!

  3. Oceluna dice:

    Un juego al que se me resiste la victoria, pero muy ágil y entretenido. Nunca suele caer una partida aislada. Un azar bien engarzado. No hay que tirar la toalla y hay que luchar con tu monstruo hasta el final. Sólo hay que tirar los dados.

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