Essen y el bufón

Un tren. Noche en Murcia. Sacar dinero del cajero. Un autobús. Un avión. Un metro. Una hamburguesa y un paseo. Por fin recogimos las llaves del apartamento que habíamos reservado en Dusseldorf. No ha sido fácil ni rápido llegar hasta aquí. Este año no hemos tenido muchas vacaciones y mucho menos juntos, así que decidimos arañarle un par de días a octubre para escaparnos (en el sentido literal de la palabra) a Essen. 2 juegos prepedidos, unos cuantos mirados y otros pocos con la prerreserva agotada nos esperan mañana, a media hora y 10 euros en tren de esta ciudad.

Leímos tarde las recomendaciones de los viajeros, pero una vez aquí creo que no hemos hecho mal las cosas. Buscamos por la web wimdu un apartamento céntrico y a precio razonable, así que ahora tenemos nuestra pequeña casita en pleno casco antiguo, con la terraza que da a los ventanales de la Ópera, donde podemos espiar a los cantantes arreglándose la pajarita y las medias. Ya conocemos la zona, ya sabemos dónde está el ALDI y ya tenemos pensados un par de recorridos en bici por la ciudad. Los bocadillos y el zumo para mañana también están listos.

En uno de los rincones del Alstadt reposaba la estatua de un bufón, el clásico bufón con sombrero de picos estaba sentado sobre diferentes máscaras y rodeado por cascabeles de bronce. Pensé en el bufón, en lo importante que es cuidar –no ya de nuestro niño interior– sino de nuestro bufón interior, el que usa las máscara para desenmascarar, el que juega para vivir, el que se divierte riéndose de sí mismo. El bufón no es el personaje más noble, pero sí el más lúdico, y eso lo hace imprescindible.

A Essen vamos mañana. Sólo un día. Espero que sea suficiente, al menos para tener una visión general de la feria, aunque intuyo que nos va a saber a poco. Nuestras copias de Robinson Crusoe y de The Cave ya están reservadas. El primero tiene todas las papeletas para ser un éxito en casa: diseñador con personalidad arrolladora, tema de supervivencia muy intenso, cooperativo, mecánicas novedosas… un juego de esos que no se parecen demasiado a otros y que te meten de lleno en una historia. El segundo es más sencillito, pero la idea de ir descubriendo terreno siempre nos atrae y puede resultar interesante.

Otro de los que ansiábamos era el Tokaido, pero llegamos demasiado tarde y los prepedidos ya estaban cerrados. Intento consolar a M. diciéndole que seguro que pronto lo podremos encontrar en cualquier tienda on-line, pero no parece funcionar. Espero que mañana a las 10 y 5 de la mañana todavía quede alguna copia disponible.

Otros de los juegos a los que echaremos un vistazo serán:

Expedition: Congo River: por su temática y su estética más que por sus mecánicas.

Serenissima: por ser preciosisísimo y tener un mapa y barquitos.

Aztlán: porque tenemos ganas de probar a Leo Colovini y también porque es bonito, pero no creo que pasemos de un vistazo rápido.

Archipiélago: aunque quizá sea demasiado Euro y entre este y Clash of Cultures nos quedamos sin dudarlo con el segundo.

Samurai Sword: todo lo que tenga que ver con Japón es bienvenido en casa y yo tenía ganas de probar el Bang. Si este es, como dicen, un bang sin eliminación de jugadores y ambientado en el Japón Feudal ¿qué más se puede pedir?

Myrmes: Hormiguitas construyendo su hormiguero. Cuanto más lo miramos más me gusta a mí y menos a M. Mi temor es que caiga demasiado en la abstracción, cosa de la que huimos como de la peste.

Yedo: Primer juego de colocación de trabajadores que le atrae a M. Habrá que aprovecharlo de alguna manera, ya que el Caylus tiene prohibida la entrada (al menos por el momento). Japón feudal. No falla.

Tzolk’in: Por dios, necesito este juego. Necesito invitar a amigos a casa y sacarles este juego y ver su cara alucinada ante ruedas dentadas gigantes con el calendario maya. Luego está que es de colocación de trabajadores y eso son -10 puntos, pero espero que nos seduzca lo suficiente como para superar esa barrera. Soy como la adolescente a la que han hablado tan bien del chico que va a conocer que ya le gusta antes de verlo y que, cuando por fin lo conoce, no lo hace más que como una burocracia inevitable para corroborar su amor.

Spellbound: totalmente agotado, pero Essen va a ser el único lugar donde lo podamos olisquear. Nos gustan las rara avis, qué le vamos a hacer.

Fantastiqa: Aún no está a la venta, pero nos gustan tanto los dibujos, la portada, la temática… que queremos conocer más.

Fleet: Nada épico, pero nos gustan los pescaditos, las ilustraciones y puede que vaya siendo hora de que un juego así entre en nuestras vidas. Aún no sabemos si lo queremos bastante como para dejarlo entrar, pero espero descubrirlo pronto.

Clash of Cultures: Tiene toda la pinta de ser lo que tendría que haber sido Civilization. Qué voy a decir, adoraba Civilization y voy a conseguir este juego, ahora o después de Essen, diga M. lo que diga. Un día va a aparecer en casa y me voy a agarrar a él como una lapa. A él parece que le gusta, pero menos, así que tenemos que seducirlo.

Northwest Passage Adventure: Polo Norte, mmmmhhhh, aventureros, mmmmmhhhh, descubrir terreno, mmmmmmhhhh, ilustraciones, mmmmmmhhhhh. Tantos mmmmhhhhh tienen que significar algo bueno.

Winter tales: No tenemos ningún grupo de juego proclive a tanta narratividad, pero este juego es una belleza y tenerlo seguro que te mejora el karma o algo parecido.

Wilderness: A pesar de las críticas de Tom Vasel, nos gusta sobrevivir en situaciones extremas, y este juego parece ponértelo difícil. Estamos preparados para morir de hambre y sed, bebiendo nuestro propio pis y exhalando el último aliento en mitad de lo salvaje.

Shadows over Camelot: the card game: de las pocas compras seguras que nos traeremos a casa. Aún no tenemos ninguno de temática artúrica y ya va siendo hora.

Creo que no se me olvida ninguno. Mañana os contaré nuestro día en Essen, cómo será la realidad después de tanto sueño y con qué juegos me voy a tener que medir este curso escolar. De todas maneras vamos con un presupuesto limitado y que, después de que acá no nos aceptaran la tarjeta ni para pagar en el supermercado, se ha limitado aún más. Tendré algunas deudas que pagar a la vuelta, pero hay que hacer locuras de vez en cuando y dejarse guiar por las razones del bufón, que son las que nos quedan encima de las máscaras.

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2 pensamientos en “Essen y el bufón

  1. Ludo Tecla dice:

    Que la ilusión os acompañe.
    Pasadlo bien en Essen. 🙂

  2. maquiavela dice:

    Muchas gracias! La verdad es que lo pasamos de lujo. Muy recomendable, la feria 😉

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